top of page

La taza de porcelana

8 abr
3 min de lectura

A los 42 años, Julieta creía que había aprendido a olvidar heridas.

Afirmaciones repetidas, cuadernos de notas, libros subrayados, promesas dichas frente al espejo.

Había dejado atrás muchas cosas. O eso creía.

Pero una tarde, mientras esperaba su turno en la panadería de siempre, las vio entrar.


Las mismas de siempre.

Las mismas risitas cortadas.

La misma forma de mirarla como si el tiempo nunca hubiera pasado.


Y entonces ocurrió.

El sonido de la máquina de café quedó suspendido.

La conversación del local se apagó como una radio vieja.

El aire se detuvo.


Julieta ya había vivido esa sensación:

la de volver, sin querer, a la niña que había aprendido a hacerse chiquita.


Se quedó clavada en el piso, con una galletita en la mano y el corazón como una taza que vibra antes de romperse.

Y en ese silencio detenido, regresó la voz de su mamá, María Rosa, contándole una historia que había intentado olvidar.


Su mamá tenía una forma muy rara —y muy hermosa— de explicarle el mundo a Julieta.

Cada vez que ella regresaba llorando del colegio, mientras le preparaba la merienda, sacaba dos tazas.


La primera era blanca, finita, casi transparente.

—Vos sos como esta, así venís al mundo —le decía—. Una vajilla clarita. Hermosa, pero delicada. No porque seas débil, sino porque sentís más que los demás.


Después apoyaba a su lado otra taza, vieja, cubierta de grietas que formaban un mapa triste.

—Y esta, con los años, fue lastimada por gente que no supo cuidarla.

Cada grieta es un dolor.

Un comentario que pincha.

Una burla que queda resonando.

Un gesto que te resquebraja, aunque no te rompa.


Julieta la observaba, sosteniendo la galletita entre las manos, haciendo fuerza para no romperla en pedacitos.


—¿Ves lo que pasa? —decía su mamá, pasándole un dedo por una de las grietas—.

Cuando algunos notan que seguís entera, hacen fuerza para quebrarte un poco más.

Porque hay tazas que no soportan ver a otra intacta.

Se sienten frágiles.

Empujan por miedo a caer.

Aprendieron a sostenerse sobre sus propias rajaduras, sin escuchar el sonido de sus fisuras.


La niña la miraba con una tristeza esperanzadora, mientras las lágrimas se le iban atenuando despacio.


—Pero vos, Juli… vas a sanar tanto estas grietas que te vas a convertir en porcelana reforzada. Y no hay nada más fuerte y poderoso que trascender las heridas.


El sonido volvió de golpe.

El murmullo del local, las bandejas chocando, el olor a pan caliente.

Todo regresó… menos el temblor dentro del pecho de Julieta.


Las cuatro mujeres seguían allí, riendo entre ellas igual que hace treinta años.

Pero por primera vez, algo en Julieta no encajó con ese recuerdo.


Sintió —con una claridad brusca— que ya no era la taza finita de su infancia.

No era aquella superficie temblorosa que se agrietaba al primer impacto.

Con los años, la porcelana había tomado fuerza.


Porque las miró…y no les vio poder.

Ni brillo.

Ni importancia.


Solo vio sus grietas.

Las personas que la habían lastimado no eran gigantes.

Eran tazas rotas que necesitaban quebrar a otras para sentirse completas.


Apretó la galletita entre los dedos.

Las migas cayeron al piso con un ruido seco.

Después caminó hacia la salida, haciéndose grande con cada paso.

Y no volvió a mirar atrás.


Cuento escrito por Natalia Lasca© Natalia Lasca® · La Pluma Espacial · Safe Creative 2512083963847 · Todos los derechos reservados.Natalia Lasca® es marca registrada en Argentina.
Gracias por leer 💫🌱 Si esta historia resonó contigo, me encantaría saberlo. 💌Tus palabras, corazones o simplemente que compartas este cuento con alguien más, ayudan a que La Pluma Espacial siga creciendo. 🚀
Tu apoyo me ayuda a seguir publicando historias que hagan pensar, entretengan y acompañen. 💜 Si querés apoyar mi trabajo: 🌍 Desde cualquier parte del mundo (USD)👉 🚀 💜 Impulsar La Pluma Espacial (USD) 🇦🇷 Desde Argentina (ARS)👉 🚀 💜 Impulsar La Pluma Espacial en Argentina (ARS)
También podés suscribirte gratis para recibir los próximos relatos directamente en tu bandeja de entrada. Con cariño, Natalia 🌙

Entradas recientes

Ver todo

Comentarios


Envíame un mensaje y dime lo que piensas

¡Gracias por tu mensaje!

© 2035 Creado por Tren de ideas con Wix.com

bottom of page